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Ron y Leyenda
Viajar - 30 de mayo de 2012
Escrito por Israel Benavides
 

Lo leo varias veces sin salir de mi asombro. Sobre la mesa tengo un escrito firmado de puño y letra por ese patriota tan venerado en varias islas del Caribe. Es una carta de Máximo Gómez, general mambí de la independencia de Cuba a don Emilio Bacardí cuando este último era alcalde de la ciudad de Santiago de Cuba. Un detalle picante es que esta oficina de muebles de caoba y gavetas con manillas repujadas que atesora este y otros documentos originales no se encuentra en Cuba, sino en el Centro de Visitantes de Bacardí, en San Juan de Puerto Rico.

He llegado hasta aquí luego de tomar el ferry en el Viejo San Juan para cruzar la bahía hasta el pueblo pesquero de Cataño. Cerca esa localidad, ubicada entre bellos jardines frente al Castillo de El Morro de Puerto Rico, se alza la destilería de ron más grande del planeta. Desde el otro lado de la bahía de San Juan el paisaje es inmejorable. La vista panorámica sobre la ciudad ya es premio suficiente para el viaje, pero el plato fuerte del recorrido es la Casa Bacardí.

Desde que aterricé en Borinquen, sabía que tenía que venir a la fábrica Bacardí, no por sus licores, sino por su historia. Es difícil encontrar una isla del Caribe que no produzca su propio ron de alta calidad, y que no reclame  con vehemencia el producir el mejor ron del mundo. Sin embargo, Bacardí ha logrado convertirse en leyenda. La marca, más consumida por los turistas que por los propios portorriqueños, ha logrado mantener su carácter de empresa familiar, pese a haberse convertido en una corporación mundial con beneficios superiores a los 3 300 millones de dólares anuales.

La enorme destilería de ron Bacardí y su nuevo centro para visitantes, conocido como Casa Bacardí, son un imán para todo el que llega a Puerto Rico. En las siete salas de este museo interactivo se puede aprender sobre la historia de la familia Bacardí, el espíritu de la empresa y su tradición ronera, lo que se traduce en publicidad para la marca. Se ofrecen tours virtuales, en inglés y español, donde se puede apreciar todo el proceso de producción: desde las grandes tinas de fermentación hasta el embotellamiento de las distintas clases de licores.

Fue un intercambio memorable con el equipo de la Casa Bacardí. Con ellos pude conocer de cerca la trayectoria de esta empresa tan ligada a la historia de Cuba y contarles sobre el Edificio Bacardí en La Habana, construido en 1930, y sobre el Museo Bacardí* de Santiago de Cuba, que ellos no han podido visitar producto de las tirantes relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. El centro atesora documentos reveladores de la historia de Cuba desde antiguos billetes y monedas, pasando por muebles y accesorios, hasta cartas de personalidades durante la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana.

Allí supe de don Facundo Bacardí Massó, un emigrante español de Sitges (provincia de Barcelona, Cataluña) que fundó la empresa en Santiago de Cuba en 1862. Don Facundo hizo dos grandes aportes tecnológicos a la producción ronera, que entonces no pasaba de destilar mero aguardiente de caña de azúcar. La primera innovación fue el filtrar las melazas con filtros de carbón para purificarlas. La segunda, añejar el ron en barriles de roble, como se hace con el coñac y el brandy en Europa.
Don Facundo Bacardí alquiló un viejo almacén en Santiago de Cuba y comenzó allí la producción del ron usando sus nuevos métodos de destilación. Los techos oscuros y húmedos de la nave estaban llenos de murciélagos. Buscando una marca para el nuevo ron, doña Amalia, su esposa, sugirió usar un murciélago como imagen inconfundible del producto y señal de buena ventura.

Ya sea por la buena suerte del murciélago o por la calidad superior del ron, el resultado fue que el negocio muy pronto pasó de ser un simple taller de producción en Santiago de Cuba a una poderosa empresa regional. Con la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana, a finales del siglo XIX vendría también la época de los cócteles de Bacardí.

En una réplica del interior del Edificio Bacardí en La Habana nos mostraron el origen de varios cócteles mundialmente famosos. Daiquirí es el nombre de una playa al este de Santiago de Cuba donde desde principios del siglo XX ya se mezclaba el ron con limón, azúcar y hielo triturado. En un inicio, el hielo se producía en fábricas, las cuales lo enviaban en grandes bloques a los bares y allí se rallaba para hacer los cócteles. Cuando en los años 30 llegaron los refrigeradores domésticos y surgieron las primeras batidoras y licuadoras, comenzó a ser batido a máquina y se usaba el hielo del refrigerador. No obstante, algunos bares tradicionales conservan todavía hoy la variante de mezclar este cóctel en pequeñas vasijas de acero inoxidable.

Más viejo aún que el Daiquirí es el cóctel Cuba Libre. Cuando las tropas norteamericanas desembarcaron en el puerto de Santiago de Cuba durante la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana, cada soldado traía consigo dos botellas de un líquido oscuro producido en Atlanta: la Coca Cola. Entonces en los encuentros entre nativos mambises y marines nada más natural que mezclar el ron local con el refresco del norte para brindar juntos por una “Cuba Libre”  El resto es historia conocida... y bebida.
Durante la Ley Seca de los Estados Unidos aumentó considerablemente el fujo de visitantes norteamericanos a Cuba y la vida nocturna de La Habana floreció entre abundantes ríos de Bacardí. Luego en los años 30, la empresa se hizo cada vez más presente en el mercado norteamericano. En Cuba, además, amplió sus negocios con la producción de la malta y la cerveza Hatuey.

Como consecuencia de la Revolución Cubana en 1959, la destilería Bacardí en Santiago de Cuba fue intervenida en 1960 y pasó a ser luego la fábrica estatal de ron Caney. Al perder sus propiedades en la isla, la familia Bacardí se fue del país y reorganizó la producción desde la fábrica en San Juan, que ya había sido inaugurada en el 1936 para evadir los aranceles comerciales en las exportaciones a los Estados Unidos.  Desde allí lograron rehacer su imperio ronero para convertido en una marca mundial. En Puerto Rico, Bacardí posee la destilería de ron más grande del mundo con una producción de 100 mil galones de ron diarios. Sin embargo, la cede central de la corporación se ubica en las Bermudas, donde se registró como Bacardi Limited, con grandes oficinas administrativas en Miami y Puerto Rico. En 1992 adquirió la italiana Martini & Rossi, y luego las marcas del vodka Grey Goose, el whisky Dewar's y la ginebra Bombay Sapphire. En 2005 el ron Bacardí ya era el segundo licor más vendido en el mundo.

Al mismo tiempo las nuevas autoridades cubanas empezaron a producir en gran escala el ron Havana Club en las cercanías de La Habana, un ron creado en 1878 por José Arechabala en Cárdenas, provincia cubana de Matanzas, y lo promocionan internacionalmente como “El ron de Cuba”. Comenzaba entonces la consabida guerra comercial entre el Murciélago de Bacardí y la Giraldilla del Havana Club, reflejo de la disputa política entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos. Mientras en la isla abunda el Havana Club y el Bacardí está prohibido, en los EE.UU. ocurre el fenómeno opuesto.  En Europa es común ver ambas marcas en una rivalidad que va mucho mas allá de la simple competencia comercial. Todavía no está dicha la última palabra en este capítulo inconcluso de la leyenda Bacardí. La historia líquida del ron cubano sigue fluyendo...


Marzo 2012

*Además de la producción ronera, la familia se preocupó por cumplir con su función social de promover la cultura. El Museo Bacardí, la primera institución de este tipo en Cuba, fue fundado en Santiago de Cuba el 12 de febrero de 1899 gracias a los esfuerzos de don Emilio Bacardí. Desde su creación radicó en varios inmuebles hasta que 1928 se inauguró un edificio con las características requeridas por el museo. Atesora, entre otros, la pinacoteca más importante de Cuba, un frac que perteneció al Héroe Nacional de Cuba, José Martí, y objetos personales del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes. Declarado Monumento Nacional en el año 1999, es hoy el Museo Provincial de Historia de Santiago de Cuba y aún lleva el nombre de su fundador: Emilio Bacardí Moreau.