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Patronato de protección a la mujer. Porque nunca es tarde
Editorial - 11 de mayo de 2011
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

Del Auxilio Social al Patronato de Protección a la Mujer. De la guerra a la paz. Cuarenta años de dictadura –para algunos blanda- amparados en el más absoluto secretismo y oficializando el delito. Un tipo de castración soterrada, de imposición moral llevada al extremo, con el beneplácito del Estado y la Iglesia. No nos engañemos: Tanto monta, monta tanto. Juntos lo podían todo. Por separado, mucho más complicado. Un ejército de civiles, militares, ódenes religiosas y seculares e instituciones creadas al respecto. La presión. El ambiente. Sus aires. Los lugares. Continente. Contenido.

Crecieron dos generaciones bajo un despiste general, ignorando las causas y las cosas. Pero volvamos al caso: Niños robados. Menores encerradas sin haber cometido delito alguno que ahora cargan con medio siglo de existencia. Un entramado gubernamental que concentraba a las menores bajo su custodia con forma de gestapo.

Ejerzo, por tanto, mi derecho personal a la réplica con referencia a su artículo publicado en El País a día 29 de Octubre de 1977, casi cuarenta años después, y desde el ejercicio de mi libertad, en la confianza de que salgan a la luz todos los delitos cometidos por dicha institución: Patronato de Protección a la Mujer, presidido por Carmen Polo de Franco, esposa del dictador.

Patronato de Protección a la Mujer · ELPAÍS.com

“…nos informan que ninguna de las jóvenes actualmente internadas ha sido entrevistada ni ha hecho ninguna declaración, así como nadie de los trabajadores sociales a quienes hemos consultado…”.

-Las jóvenes no podían ser entrevistadas por nadie, puesto que se encontraban en régimen de encierro-arresto, y aisladas del mundo exterior, asunto del que se encargaba el Patronato con especial empeño.

“…en la relación de los centros existentes en Madrid, ya que no son cuatro los centros del Patronato, habiendo omitido citar residencias, tanto propias como colaboradoras, y otros centros…”.

-Cierto. Sus residencias (reformatorios) y otros centros (idem de idem), eran muchos más que cuatro. Estaban repartidos por toda la geografía española, disfrazados de conventos, colegios “de formación”, asilos, residencias-cárcel para madres solteras, etc etc…

“Cuando se refiere usted al colegio de San Fernando y asegura que es para jóvenes procedentes de prostitución, no ha utilizado las estadísticas, tan importantes para los profesionales de la informa el en, ya que solamente un 7 % de las jóvenes que actualmente están internadas en San Fernando se han dedicado a la prostitución, lastimando con ello a las menores que en este momento se encuetran allí”.

No me hablen ustedes de “lastimar”, por favor. Si reconocen un 7% de prostitutas y como tales las criminalizaron, ¿cuál es el delito del resto?.

¿Cómo justifcan las torres de castigo y aislamiento, puertas blindadas, duchas frías y explotación laboral de menores en el centro de San Fernando…?

“ Con respecto a los motivos de ingreso de las jóvenes, nos vemos en la obligación de informarle que, efectivamente, son los padres los que tienen la patria potestad de las menores de veintiún años, por estar así dispuesto por la ley, y que algunas veces la denuncia corresponde a motivos nimios o es la consecuencia de un mal ambiente familiar, pero para eso el Patronato, después de escuchar a la joven y estudiar su contexto familiar y social, decide en muchas ocasiones, aun en contra de la voluntad de los padres, reintegrarla al hogar, facilitarle una residencia o un trabajo”.

Efectivamente, en la mayoría de los casos, la denuncia (efectuada por familiares , incluso por un vecino, párroco de la zona o señorito donde trabajaba la menor como empleada de hogar) correspondía a hechos tan nimios como que a una le gustaran los Rolling o Los Beatles, o otra la pillaran en un cine con besazo incluído . Luego, los dramas familiares, cuya responsabilidad absoluta correspondía a los padres, eran pagados por las menores a precio de cárcel en los centros del Patronato. La estancia podía prolongarse hasta los 25 años de edad, y suya era la guardia y custodia.

“Habla del COC, del que las abajo firmantes son responsables, y ningún miembro del personal ha tenido conocimiento de su visita investigadora en este centro, por lo que la descripción hecha del mismo no se ajusta a la realidad del trabajo que realizan tres asistentes socíales, un psiquiatra, un médico especialista de medicina general, un especialista de radiología, un especialista de dermatología, un ATS y dos religiosas reeducadoras”.

Más de lo mismo. El COC era un lugar cerrado donde no se daba paso a nadie del exterior, y mucho menos a la prensa. Lo de ustedes, no trascendía : Ese era uno de sus objetivos. A su COC de Madrid, situado en Aturo Soria, llegaban las menores esposadas y acompañadas por policías vestidos de paisano –en algunos casos- o uniformados en otros. Las monjas “reeducadoras” (Trinitarias, por cierto) se supone que las “observaban” durante no más de una semana, espacio de tiempo en el que se decidía el “destino” de la menor : Un correcccional u otro, más o menos duro, dependiendo de un “comportamiento” determinado : fumar y ver la televisión, puesto que durante los siete días de estancia, no hacían otra cosa.

En realidad, su COC, era una forma de comisaría con calabozos incluídos. Sus médicos, lo primero que hacían, era someterlas a un examen ginecológico. Así, el Patronato catalogaba en sus informes como “completa” a la que era vírgen, e “incompleta” a la que no lo era, hecho determinante para decidir el destino de la menor hacia un reformatorio u otro.

“Como muestra aclaratoria al párrafo que dice «si están locas las mandan al Alonso Vega, y si no, se suicidan», facilitamos los siguientes datos estadísticos: desde enero de 1974 hasta septiembre de 1977 han sido ingresadas en el centro de observación y clasificación 1.150 jóvenes, de las cuales sólo tres, que hacen un 0,2 %, han realizado intentos de suicidio, y nueve han tenido que ser internadas en hospitales psiquiátricos después de haber certificado el facultativo especialista la necesidad del ingreso por presentar con anterioridad a su dependencia del Patronato trastornos psiquiátricos de consideración,cantidad que constituye un 0,6 %”.

-Esas estadísticas forman parte de lo que el Patronato decidía a partir de los códigos morales y conducta impuestos por el régimen franquista, por lo que semejantes cifras no se corresponden a la realidad, puesto que fueron aplicacas bajo el criterio personal de monjas, asistentes sociales sin titulación y médicos traficantes de bebés. Los suicidios de las menores fueron ocultados, antes y después de pasar por sus centros, y ustedes se encargaron de meter en manicomios a las más sensibles, que no soportaron el encierro y suponían un ejemplo de debilidad y rebeldía ante todas las demás.

También se encargaron de presionar a las menores embarazadas para que dieran sus hijos a la adopción, como sus facultativos simpatizantes traficaron con recién nacidos que ahora buscan a sus madres biológicas.

Y para que así conste, lo afirmo a día once de Mayo de 2011. Porque nunca es tarde.