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Escenarios para el conflicto
Cultura - 19 de diciembre de 2014
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

Poesía de Félix Menkar que firma y se afirma como Fmk ( nadie ) en un prólogo demoledor, pura protesta, casi esputo que anima a leer a los niños como él mismo indica: Podrían ser balbuceos, apuntes o reflexiones hacia/por/ para que los jóvenes le den la vuelta a este desierto de esperanza plagado de ignominias, a este sistema cruel y desequilibrado, a estos paisajes absurdos y desatinados y empiecen (si pueden) otra vez de nuevo. Nuestro tiempo ya ha pasado, ahora es el suyo.

A Félix le recuerdo en aquel Amagatotis -hace más de treinta años- los viernes, al caer la tarde y con toda la noche por delante. Allí, como dijo no hace mucho Enrique Martínez Lapuente, se gestó un magnífico semillero de poetas, artistas, pintores... en un escenario tan cálido como bohemio. Ninguno perdió su esencia –creo- y casi todos seguimos escribiendo. Nuestro tiempo pasó, resulta irremediablemente cierto tras más de medio siglo a cuestas, por lo que estos Escenarios para el conflicto son más que necesarios.

Poesía reivindicativa que inicia su Planeta-basura:

“Al parecer somos un país bastante rico.
Dicen que el nivel de riqueza se mide
por la basura que arrojamos”.

Seguida por esa gran Caja de Pandora que sueña con cerrarse –si la caja existiera- : “Después arrojaríamos la llave al quinto infierno, y a correr, que la mierda cuando explota salpica”.

Si Ya no es posible la Aritmética para escolares siempre nos quedan esos Bosquejos de mi ciudad: “Viajeros del aire que se elevan del discurrir de lo pedestre”.

No hay lugares comunes allá donde lo exclusivo toma sus formas y apuesta por la postura más complicada: Y los sentimientos son el desierto. Los últimos versos de ese poema alcanzan la víscera más sensible.

“Al final nos encontramos con un paisaje aterrador,
un encelofalograma plano,
los estragos se tornan irremediables,
y los senimientos son el desierto
donde agonizan las emociones masculinas”.

Pobreza y riqueza, material inflamable que explica –contra su propio pronóstico- de qué habla su poesía, entregada y descrita con forma de manifiesto.

Realismo sucio que describe con singular acierto su sentido: ¿Pero desde cuándo la realidad ha sido limpia?

Y un juego de palabras extraordinario que incita a la meditación con puñetazo en la mesa al afirmar:

“La vida es una causa
de por vida”.

Por ella se inclinan estos Escenarios para el conflicto (escritos para leer a los niños) de Félix Menkar.

Colección Pliegos de la Palabra
Ediciones Babilonia