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Panero, dame la mano que tengo miedo
Cultura - 18 de junio de 2014
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

"Panero, dame la mano que tengo miedo", título y titular de Antonio Marín Albalate, el último prólogo de Leopoldo a modo de oración. Quince largos poemas delirantes que Antonio plasma en esta última obra, cuya edición estaba programada mucho antes de la inesperada marcha del poeta maldito por excelencia.

“Poema –fe de vida- que, hurgando en la huella del tiempo, dejo aquí para nadie”. Del yo uno al quince, extraño número final, tanto como la extensa letanía que apunta su legado, poesía dura y pura, sólo aquel que le acompañó y conoció tanto pudo describir así.

“Un perro, un poema, una estatua

una mujer con balanza y venda en los ojos,

huesa de sangre para los en cal viva

ajusticiados por Felipe González”.

Del bandoneón ginebrino a la barca de Caronte, del anarquista Seisdedos a una exclamadísima cacofonía sin falta. El libro de texto manicomial para los que aún entienden, leen, transmiten y saben mucho más allá de los versos establecidos.

Los hermosos vencidos de Cohen, y contra Corina escribir el llanto del elefante abatido por el rey, un rey nuevo que se corona mañana sobre toda la mafia y la magia de quien ya no puede estar más.

“Donde tiembla mi voz al decirte por última vez

Panero, dame la mano que tengo miedo”. Último verso del poema quince. Página sesenta.