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El himno de España de Marta Sánchez
Actualidad - 19 de febrero de 2018
Escrito por Pere Borràs
 

Brillante. Dicen que es tonta, pero yo no lo creo. Ya puedo oír la campanita de la caja registradora retumbando alocadamente en la cuenta de cualquier banco de Miami, donde la patriotísima y enamoradísima de España, la Sra. Sánchez, reside.

 

Aunque ya empezó a componer a los 13 añitos, ha contenido su amor patrio para dar letra al himno de su amado país a los 51 esperando, probablemente, el mejor momento para poder sacar buena tajada. ¿Y qué mejor momento que el actual, ciertamente, ahora que España se sumerje en los últimos años de su existencia, que prometen ser, además, bastante entretenidos?

La sobreactuación y las pausas dramáticas que la mezzosoprano imprime al himno, en perfecta armonía con la cursilada de la letra que, imagino yo, escribió en cinco minutos sentada en el váter, han emocionado nada menos que al mismísimo presidente del gobierno de España, el Sr. M.Rajoy, a quien ha faltado tiempo para felicitarla públicamente desde su cuenta de Twitter afirmando, y con buen tino, que los españoles "nos sentimos representados". Tratándose de una letra absolutamente vacía de contenido, semejante afirmación ilustra bastante claramente la opinión que este buen hombre pueda tener de sus compatriotas. Tampoco ha faltado a la avalancha de felicitaciones la Guardia Civil, que ha celebrado la iniciativa porque, dicen, "busca unir y sumar, no restar ni dividir", que oigan, que viniendo de quienes practican la unión a hostia limpia, no está nada mal.

Huelga decir que la mujer ha dado en el clavo enalteciendo el amor incondicional y visceral mediante la construcción de una letra en total concordancia con lo que exalta.

Pero seamos francos: tampoco es que pueda decirse que se haya roto demasiado la sesera. En un alarde de malabarismo poético, en la letra podemos observar cómo se repite lo de "nacer aquí" a la vez que consigue rimar "fin" con... "fin". Sin despeinarse. ¿Para qué complicarse? Es puro enaltecimiento nacionalista, ella sabe que lo comprarán aunque sea, que lo es, un truñazo de brontosaurio pegado a un palo. Si es que ya es lo que digo, que parece tonta, pero no.

Lista como es, que lo es, decís que es tonta y os equivocáis, ha elegido Madrid para presentar su oferta de letra para el himno porque no ignora, evidentemente, que en Barcelona, en cualquier punto de Catalunya, no hubiera podido cantar nada que tuviera el color amarillo; viene la fiscalía y la cruje, fijo, por sedición.

Puedo verla, en la playa (de Miami, aunque le cante a los rayos de Sol de España), daikiri en mano, partiéndose la caja cada vez que piensa en los millones de losers que le financian tamaña vidorra. Y en la muñeca, bien visible, una pulserita rojigualda. Si te acercas y afinas la vista, puedes ver hasta el pollo.

La Naranjo, mientrastanto, arrancándose los pelos, desconsolada, preguntándose por qué no se lo encargaron a ella. ¡Con la voz que tiene! No recuerda, la pobre, que en su día se cagó en España. No hubiera colado. Marta, además, es más guapa, tiene un integral en Interviú y no va tan de Draggfriendly.

Y enlazando con ese detalle, naturalmente, el estado, a cargo del contribuyente, tendrá que destinar una partida presupuestaria extraordinaria a rollos de papel higiénico para las habitaciones de los miembros de la GC que, como tienen internet y en su día Interviú ya mostró a la artista en todo su esplendor, podrán combinar las dos cosas que más les gustan, las rubias exuberantes y el himno de España, dando buena cuenta de tal partida, a la que sabrán darle salida, sin duda.

Dejo, a continuación, la letra, para quien quiera hacer un lipsinc con el tema, que en fonética libre sería más o menos así.

Fuelfo... a cjasa... Ammmmí amada tsierra
la que fió nacer... mi cjórazon aquí.

Joy tse cjantso para decirtse cuantso
orgucho hay en mí. Por eso resistí.

Crece mi amor cjada fez que me foy
pero no olfides que sim tsí no sé fifir.

Rojo, amaricho, colores que frichan
en mi cjórazón, y no pfidó perdón.

Tsrjandue, España,
A Dios le doy las gracias
por nacer aqjí
honrartse hastsa el fin.

Como tsu hija
chefar ese honor
chenar cada rincjón
con tsus rachos de Sol.

Y si algún día no puedo folfer
guardame un sitsio pfara descjansar al fin.