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Cristina López Manzano inicia una huelga de hambre por su hijo Ángel
Actualidad - 24 de septiembre de 2016
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

Es vegana; condición que se volvió en su contra desde el primer segundo como elemento “peligroso”, pese a que el niño es un niño sano.

Tiene un tono de voz sereno, como su alma, quebrado una y otra vez al pronunciar el nombre de su hijo Ángel. Quiso ese nombre con acento en la A, marcando la pronunciación.

Un viernes 17 de enero de 2014, Cristina López Manzano vivió la peor pesadilla de su vida. La policía irrumpió en su domicilio como si de un servicio terrorista se tratara para llevarse a Ángel, que fue violentamente arrancado de los brazos de su madre entre gritos desgarrados y un llanto desolador. Una denuncia interpuesta por los padres de ella desató todo el entramado institucional de Servicios Sociales. Sí: Denunciada por sus progenitores, porque no están de acuerdo con la forma de ser y pensar de su hija.

Cristina es piloto comercial de avión. Vivía felizmente en Escocia con Ángel hasta que decidió pasar unas vacaciones en Esporles, municipio mallorquín donde residen sus padres. Ellos pretendían que Cristina se quedara a vivir allí para siempre, y de alguna forma lo han conseguido, con las artimañas arteras más desnaturalizadas que pueda imaginar cualquier mente humana. Como sucedía con las antiguas víctimas del Patronato de Protección a la Mujer, actualmente basta con que la conducta de una hija sea contraria a los deseos de sus padres para que se impongan los rigores familiares a golpe de denuncia. No hemos cambiado nada, aunque somos mucho peores en lo que a menús estatales se refiere.

Al parecer, no se pone en duda las declaraciones de unos padres que no reparan en injurias y calumnias de todo tipo, servilmente atendidas por los funcionarios de turno y policías de servicio. Cristina se quedó con un trozo de jersey de su hijo tras el brutal forcejeo con las autoridades. Y se lo llevaron a un centro de acogida. Un niño feliz que adora a su madre, que jamás ha estado desamparado, por quien ella ha luchado a brazo partido para darle lo mejor.

Cristina no regresó a Escocia: Jamás lo hará sin su hijo. Perdió su vivienda, todos sus enseres personales, sus ingresos regulares y dos billetes de vuelta. Pero eso es lo de menos: Perdió a su hijo.

Cuestionada hasta la saciedad e inmersa en un juicio moral tras otro, de ella han llegado a decir verdaderas atrocidades. Todas falsas. Es vegana; condición que se volvió en su contra desde el primer segundo como elemento “peligroso”, pese a que el niño es un niño sano.

En su afán por sacar a Ángel del centro de menores, accedió a que los abuelos se convirtieran en familia de acogida. Actualmente le han suspendido las visitas.

­”Soy consciente ­-afirma­- de que la opinión pública desconoce en profundidad el sistema actual de menores, y que el recurso fácil es pensar “algo habrá hecho”. Un juez me dio la razón, y pese a ello, mi hijo continúa retenido. Somos miles de madres en la misma situación. Hace exactamente seis meses que mi hijo y yo estamos completamente incomunicados. A quien me pueda escuchar, ruego ponga en conocimiento la mala praxis por parte de Servicios Sociales, que están retirando tutelas con argumentos insostenibles e informes falsos, sentenciando el destino de los menores y sus familias en un proceso Salomónico tan devastador como aberrante. Necesito ayuda para recuperar a mi hijo”.

Sometida a todo tipo de paseos en despachos de psicólogos, asistentes y educadores, asiste a un strip­tease psíquico tras otro, mientras manipulan hábilmente al menor marcando una distancia contra natura. Parece que todo queda en casa: Es legal. Un informe tras otro, plasmando sellos acusadores mientras vuela ese nido del cuco impuesto que justifica salarios, expedientes que se suceden y repiten, machacando su persona, su más estricta intimidad, todos sus actos, aficiones y forma de estar en el mundo. Un auténtico lavado de cerebro institucional que juzga desde el minuto cero sin contemplación alguna.

Cristina ha decidido iniciar una huelga de hambre el próximo lunes 26 de Septiembre ante el Consell de Mallorca, como señal de protesta. No parará hasta que le devuelvan a su hijo, aunque le cueste la vida. Está completamente destrozada y sabe que juegan con ella día tras día, ganando un tiempo que juega en su contra.