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Las internas rebeldes de Peña Grande
Opinión - 09 de febrero de 2018
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

"La gente (O las personas) que van abriendo huella siempre se llevan todas las hostias”.

Me impactó su frase, tremendamente cierta. Chavela Soler me buscó por las redes sociales. Nuestro punto de conexión, Las Desterradas hijas de Eva, Peñagrande.

“Ingresé voluntariamente a los 20 años y 4 meses, porque no tenía adónde ir. Estaba embarazada de seis meses, y el embarazo empezaba a pronunciarse. Trabajaba de niñera, y me despidieron en cuanto se comenzó a notar mi embarazo. Me vi sola, arrastrando una maleta por Las Calles de Madrid. Llevaba dos días sin comer, y aquella mañana, me desmayé. Me dio una bajada de tensión”.

Chavela, se dirigió a un Comedor Social donde le hablaron de Un Centro de Acogida situado en Chamberí, regentado por las Madres Apostólicas. Pero allí sólo se podía dormir, y durante un corto período de tiempo. No era un lugar donde a largo plazo pudiese solucionar su situación.

“Había que estar en El Centro a las 6 de la tarde, y nos daban un yogur como cena. Pasé mucha hambre. Algunas compañeras, me daban su yogurt o pan, por Mi Estado. Una de las monjas me habló de Peñagrande. Yo había cuidado durante tres años a los hijos de una Sra –C. Moll-, que era Vocal del Patronato de Protección de la Mujer. Y un día, me habló de La Institución-Maternidad Ntra Sra de la Almudena de Peñagrande, y me enseñó un documento del Centro. Me comentó, para que servía, y que era una maravilla. Nunca imaginé, que “una jugada del destino”, me acabaría llevando hasta allí”

“Le comenté a una de Las Madres Apostólicas lo que conocía sobre Peñagrande, me dijo que se iba a informar al respecto. Al día siguiente, me dijo que se habían producido dos incendios, y que me pondrían poner pegas para ingresar por una cuestión de edad-era mayor de edad”.

Exigieron a Chavela que pasara por un examen Piscológico-Psiquiátrico en el COC de Arturo Soria. Durante una semana acudía por las mañanas a realizar diferentes pruebas primero con dos psicólogas –cuyos nombres no recuerda-, y finalmente con Un Psiquiatra, El Dr. Valdivia, al que si recuerda nítidamente, por lo “extraña y rápida” que fue su entrevista con El. Según le dijo el mismo, era de Granada igual que ella.

“Yo había asumido mi embarazo muy positivamente. Incluso podría decir que con mucho entusiasmo, a pesar de las dificultades económicas que me podría conllevar. Estaba demasiado acostumbrada a ser pobre. No era nada nuevo para mí. Me sentía feliz estando embarazada, llena de salud y de vida, y este hecho pareció sorprender al Doctor. Recuerdo esa entrevista igual que si se hubiese producido ayer mismo”.

“Conforme entré por la puerta de la consulta, y antes de que llegara hasta el borde de su mesa me preguntó sin más.

-¿Qué te pasa?
-Nada –le respondí-
¿Nada? –me contestó-.
-Sí. No me pasa nada. Estoy en perfecto estado de salud –tenía 20 años y estaba como una rosa-.
-Pero…., estás embarazada, no tienes medios, y estás sola –me contestó-
-Es cierto. Es por eso, que tengo un problema económico, que me obliga a buscar El Apoyo y La Protección del Estado para sacar mi embarazo y a mi hija adelante. Pero eso no es un problema de salud, porque usted no puede darme el dinero que necesito para sacar a mi hija adelante ¿O sí? ¿Es Usted Banquero o Médico? Me han hecho venir a pasar Un Control Psicológico-Psiquiátrico, para poder entrar en Un Centro Público para Madres Solteras, y por esa razón estoy aquí.

Me miró de soslayo –no sabía ni que decirme, se notaba a la legua-.

-¿De dónde eres? –me espetó-
-De un pueblo de Granada-le contesté-
-Uffff. Las mujeres de Granada sois muy fuertes. –Yo también soy de Granada, por eso lo sé-. Coge la puerta y vete –desaparece de mi vista, quiso decir-“

Chavela Soler, ingresó en Peña Grande el 13 de Enero de 1981. Llevaba en la mano, el sobre que le habían entregado en El COC de Arturo Soria, donde estaban Los Informes Psicológico-Psiquiátricos que le habían estado haciendo a lo largo de esa semana, y que tenía que entregar a La Directora del Centro -Sta Henar-, para poder ingresar en el mismo.

Pocos días después, ya estaba trabajando en “La Cocina Dietética” –la cocina de los bebés y los niños-.Primero con fregantina, y en poco tiempo como cocinera, donde estuvo hasta casi poco antes de dar a luz, en los últimos días del Mes de Mayo. Primero cobraba 7000 ptas. mes, y después 9000 ptas. -42,07 y 54,09 euros-, por un trabajo diario de mañana, tarde y noche, con Domingos y Festivos incluidos. Era poco, pero necesitaba ese dinero, para poder ir comprando ropita y cosas de aseso para su hija.

Chavela recuerda con horror Su Parto. En la última visita al Ginecólogo del Centro que le tocaba –había dos Ginecólogos y un Pediatra, médicos militares, que venían del H. Militar Gómez Ulla-, el médico le dijo que ya estaba de parto, pero que sería difícil, pues la niña no se había situado bien en el canal de parto, y venía de nalgas. Que tenían que ingresarla en El Hospital de La Paz, porque allí no había medios para atenderla Pero aquella noche ya con dolores de parto, bajó a La Maternidad, donde estaba de Guardia La Comadrona Carmina, y le explicó lo que le había dicho el médico. Pero La Comadrona le dijo, que no, que no estaba de parto, que le faltaba más de una semana –era algo completamente imposible, ya que estaba más que cumplido su embarazo-, y le dio una pastilla para quitarle los dolores del parto. Ella le explicó lo que le había dicho el propio médico, pero no quisieron escucharla. Recuerda con horror, la noche que pasó, sola, en los pasillos de su galería, para no molestar a nadie. Ya por la mañana, no pudiendo soportar los dolores, volvió a bajar a La Maternidad, donde había cambiado el turno de Las Comadronas, y estaba Genara, y le contó lo que le sucedía. Genara la vio, y dijo que ya tenía una dilatación grande, pero que ciertamente la niña venía con problemas porque no estaba bien situada. Se pasó otras 12 horas más de parto –más de 24 en total-. Sin tomar alimento alguno, y ya muy débil, le subió “la acetona”, y comenzó a vomitar-bilis solamente-.Cuando ya eran más de las 9 de la noche, Genara se iba a ir a cenar, le dijo, que antes de irse, iba a ver como respiraba su hija. Al escuchar los latidos de su corazón, se dio cuenta de que apenas ya respiraba, y llamó rápidamente al médico de guardia, que tenía que venir desde El H. Gómez Ulla –en la otra punta de Madrid-.Su hija tenía dos vueltas de cordón en el cuello, y se estaba asfixiando. En esta situación, y a la espera del médico, la introdujeron en El Quirófano, ya que le iban a sacar a la niña por medio de Fórceps o Ventosa. Llegó La Enfermera del Centro, La Sta Rosario Martín, que era a la sazón La Responsable de La Maternidad y del Botiquín, y se pusieron a preparar todo para la intervención. El médico les había dicho por teléfono, que prepararan una dosis de Pentotal Sódico que estaba en el congelador, para la anestesia –ella había oído la conversación-.En eso, se metieron también en El Quirófano otras personas ajenas al servicio sanitario. Entre otras, la cocinera que la había sustituido a ella en cocina de los niños –se llamaba Fina-, con su gorro y su ropa de la cocina, como si El Quirófano, fuera un lugar asequible para todo el mundo. Ella misma, oyó como La Sta Rosario, le decía a Fina, que calentara El Pentotal Sódico con las manos, porque si estaba frío, se podía quedar en la mesa de operaciones.

"esta se nos queda en la camilla, calienta el pentotal o se nos queda"

Lo que estaba viendo y escuchando, le estaba encogiendo las tripas de pura impotencia, pero ella era consciente de que se estaba jugando la vida de su hija, y solo quiso pensar en ello en esos momentos. El médico llegó, 40 minutos más tarde, y la anestesiaron, y ya no pudo recordar nada de lo ocurrido hasta que se despertó de madrugada, en una cama de La Maternidad. Entonces supo lo ocurrido. Su hija –una niña-, había nacido muerta-eso creían-, había dado 0 en El Test de Apgar. Pero cuando ya la habían dado por muerta, intentaron reanimarla y había respondido. Estaba viva, en una de Las Incubadoras del ”Botiquín”. Podría verla en cuanto se pudiese levantar. Estaba agotada. Había pasado un parto de más de 24 horas, con una anestesia general, le habían realizado un corte perineal total, y cosido más de 14 puntos de sutura –que más que cosido parecían un remiendo-. Y además, llevaba casi 48 horas sin comer nada. Pero su alegría fue inmensa al saber que su hija había conseguido sobrevivir, aunque también era consciente, de la forma tan cruel e irresponsable en que la habían hecho parir. Era algo que no podría olvidar nunca por muchos años que pasaran.

Es por eso, que 35 años después, recuerda aquellos hechos, como si hubiesen ocurrido recientemente. Y es que los momentos fuertes vividos con mucha intensidad emocional, no se olvidan fácilmente.

A pesar del agotamiento que tenía, pegó un salto de la cama, intentó ponerse de pié y caminar agarrada a la pared del pasillo. En ese momento, se cruzó con el médico que había ordenado su ingreso en El Hospital, que ya conocía lo ocurrido. Al verla le preguntó

“¿No serás tú la de anoche? Si. Soy yo -contestó ella. Pues si ya estás de pié, es que eres una mujer muy fuerte”, dijo el médico. Subió como pudo hasta “El Botiquín” para ver a su hija, y le pareció la niña más bonita que había visto nunca.

Días después, Genara, la última comadrona que la atendió y que tanto hizo por salvar a su hija, le decía: “Denuncia, Chavela, denuncia, que estás viva de milagro ¡Os están matando!”

En esos días que estuvo en La Maternidad, tuvo una conversación con Rosario Martín-La Enfermera-Cruzada-, a la que ella no tenía ninguna simpatía, porque le habían contado, que era ella quien “arreglaba” lo de Las Adopciones en El Centro”. Presionaba a las chicas para que dejasen a sus hijos en adopción –a ella que se encargaba de buscarles padres adoptivos-.Sobre todo, presionaba más a las chicas más jóvenes, más solas y más indefensas. Su caso era diferente porque era mayor de edad, y había llegado allí para salvar a su hija y tenerla, y lo había dejado muy claro desde el principio. Recuerda a Rosario Martín, como una mujer muy fría emocionalmente, casi de metal. Hablando de su hija, recién nacida le dijo:

"Si no dejas a tu hija en adopción, cuando la niña tenga diez años, estará aquí, pariendo igual que tú".

“Discutimos. Su afirmación me pareció inhumana. Me decía que mi hija estaría mejor con una familia que tuviese dinero y posición. Le dije, que el dinero, no podría jamás sustituir al amor que yo sentía por mi hija ¿Acaso hay que ser rica para ser madre? ¿Y eso me lo decía una monja?”

Las condiciones de La Maternidad –zona de partos, cesáreas, quirófanos, salas y aparato quirúrgico-, eran tan deplorables desde el punto de vista sanitario, que meses después fueron cerrados tras una inspección pública –tras nuestras denuncias-.Todo el material estaba infectado, y suponía un grave riesgo para la vida de las mujeres que parían allí. Desde esa fecha, las chicas internadas en El Centro, tenían que salir a parir al “Hospital de La Paz”.

¿Cuántos niños murieron en esos quirófanos en los casi 30 años que estuvo abierto El Centro? ¿Cuántas madres murieron allí de parto? Nunca lo podremos saber. Pero “Las Carnicerías” en La Maternidad de Peñagrande, eran dignas de Hospitales Improvisados a pie de guerra.

En “La Maternidad”, al igual que en Las Prisiones, había algunos trabajos a realizar, por los que se pagaban pequeños sueldos –de 30 a 50 euros actuales-. Esos trabajos, siempre estaban rifados –cuidadora de niños en la guardería, cocineras etc. La limpieza del Centro, la realizábamos generalmente Las Internas, aunque había Una Empleada, que hacía algunas tareas especiales de limpieza –El Centro era enormemente grande-. Fuera de esos trabajos, que eran pocos, estaban Los Talleres. Lugares donde trabajaban el resto de las chicas que no podían salir a la calle a trabajar –o porque aún estaban embarazadas, o porque sus hijos aún no tenían 6 meses, o por las condiciones personales de cada una-. Había dos Talleres: El de Cartonajes –preparábamos los envases de determinados productos –Flan Chino Mandarín, Muñecas de Famosa…etc.-, pegábamos y cambiábamos los precios de las medicinas, etc.-. Y El de Costura –se hacían edredones hasta los incendios de finales de 1980, ropa de trabajo para Hospitales, Pañuelos, etc.-. Se cosía con máquinas y remalladoras Refrey.

En Los Talleres se ganaba muy poco dinero. Tenías que trabajar muy bien –marcar tu producción con un número que te distinguiera, y si lo hacías mal te lo devolvían. Se tardaba en cobrar. Yo fui la que más llegó a ganar en El Taller de Cartones, porque me hacía “mi propia cadena de montaje”, y como no fumaba, no paraba ni un minuto para descansar. Aún así, llegar a las 5000 ptas. mensuales, era casi imposible. La explotación era evidente. Ciertas Empresas, y El Centro –a pesar de ser público y estar financiado por El Estado-, se estaban beneficiando de nuestro trabajo. Barato y sin coste social alguno.

En ciertos momentos en que había grandes pedidos –como en la visita Papal del Año1982-Oct-Nov.-, donde nosotras preparamos las bolsitas –banderitas, abanicos, diademas, con el Totus Touus-, trabajamos muchas horas sin descanso. Creo recordar que apenas nos pagaban unos céntimos por cada paquete. También nos llevábamos unos muñequitos pequeños de peluche, incluso a nuestras habitaciones, que cosíamos a todas horas.

Ella trabajó en Los Talleres de Cartones, después de dar a luz, porque le habían quitado el trabajo de la cocina, y hasta que su hija tuvo 6 meses no pudo salir a trabajar a la calle.

Existía una galería denominada “La Residencia”, donde estaba las habitaciones de Las chicas más mayores, o que se presuponían tenían mejor situación –comportamiento, trabajo, formación, etc.-. Una especie de módulo más prestigioso, algo similar a los módulos de respeto de las prisiones. La diferencia, es que en vez de habitaciones colectivas y compartidas, teníamos nuestra habitación individual con nuestro baño –para madre e hijo-. Lo dirigía La Sta Isabel Lequerica, y habría unas diez internas mayores de edad que salían a trabajar fuera en casi todos los casos. La mayoría, trabajábamos en Trabajo Doméstico, o Cuidado de Niños. Ella pudo hacerlo cuando su hija cumplió los 6 meses, donde ya se podía dejar en La Guardería del Centro.

“Yo trabajé en casa de Luis Eduardo Aute, que me llamaba por entonces "La Socialista", a donde llegó por medio de una compañera del Centro, que trabajaba con La Suegra de Aute”.

Corría mucha información por “El Centro”, tanto de Épocas Pasadas como Presentes. Algunas de esas “Leyendas”, contaban cosas horribles que ocurrieron en La Maternidad durante los años grises y tristes de La Dictadura. De cómo humillaban y maltrataban a Las Internas. De niños muertos y enterrados en el jardín. De mujeres muertas en el parto, o que se suicidaron. Yo no llegué a vivir esos tiempos, pero aún en los años 1981-1983, quedaban no pocos vestigios de aquella forma de ver y maltratar a Las Mujeres que se habían quedado embarazadas sin estar casadas, o se escapaban de “Los Cánones Sociales” Nacionalcatólicos. Que Franco muriese en 1975, y que se aprobase Una Constitución en 1978, no significa en forma alguna, que La Sociedad Española y El Poder Político-Económico-Social, cambiase de mentalidad de la noche a la mañana.

“Yo llegué a vivir dos suicidios de chicas en el tiempo que estuve en El Centro”. Al igual que supe de castigos frecuentes, que se imponía a algunas internas, si las pillaban tomando anticonceptivos –un mes o más sin poder salir a la calle-, o el hecho de que no pudiésemos salir a la calle, sin que nos firmasen un documento –permiso-, La Dirección del Centro. Te daba la impresión de que eras “Una Presa”. De que no estabas siendo tratada como Una Madre Valiente, dispuesta a luchar por su hijo en unas condiciones muy difíciles casi siempre, si no como Una Delincuente. De hecho, el propio edificio de La Maternidad, estaba concebido como Una Prisión, pues tenía rejas por todas partes”

“La parte sanitaria era totalmente deplorable. Lo era la atención a las embarazadas y parturientas, como lo era también, la atención a los bebés y sus enfermedades. Hubo muchos diagnósticos erróneos de enfermedades de bebés, inexistentes. Al igual que hubo otras graves, que no se diagnosticaban. Se incitaba a las madres a dejar de dar el pecho a los niños, que en algunos casos no querían tomar biberón. Se generaron muchos problemas de malnutrición en los niños, sobre todo en los bebés. Por cualquier cosa, se les administraban medicinas fuertes, durante largos períodos de tiempo, lo que produjo no pocos efectos secundarios en los bebés –caso de antibióticos como El Abactrim y Septrin, que se les administraba como si fuesen caramelos-,debilitando mucho las defensas de los niños-“.

“En una ocasión, estando su hija muy enferma y sin saber lo que le ocurría, porque en El Centro no venía el médico y no le estaban prestando la atención que requería, tuvo que cogerla en brazos, y salir a la calle a buscar un médico como loca. Estuvo buscando una consulta médica privada en El Pueblo de Peñagrande, que pagó, en su caso porque trabajaba y contaba con algo de dinero. Eso, no podrían haberlo hecho la mayor parte de Las Internas del Centro”.

La alimentación de Las Madres, era escasa y de muy mala calidad. En realidad, no se consumía ni carne ni pescado fresco, y escasa fruta y verdura fresca. La comida básica eran potajes o guisos de patatas y legumbres y algún que otro congelado. La comida de los bebés y los niños era de mejor calidad –se elaboraba en una cocina diferente-. Sin embargo los bebés sufrían con mucha frecuencia desnutrición. Pero ella piensa que era más por la mala atención médico-sanitaria que por la alimentación. Se cometían muchos errores en Los Tratamientos Médicos. Todo esto, tenía una difícil explicación económica, dado que la propia Directora del Centro, La Srta. Henar le dijo hacia el final de su estancia –tras las denuncias-, que El Estado pagaba 50.000 ptas. de la época por madre e hijo –por ambos-.Teniendo en cuenta que los gastos del Centro –luz, agua, gas, materiales y personal oficial lo pagaban El Estado –médicos, psicólogos, asistenta social, etc.-, y que esas 50.000 ptas. eran casi exclusivamente para comida, era mucho. En aquella Época había unas 300 mujeres, entre madres y embarazadas –niños sobre 200-. Además del maltrato continuo que sufríamos Las Internas, se estaban usando muy mal Los Recursos Públicos, o se estaba sacando dinero del recibido por El Centro, para otros menesteres –Las Cruzadas estaban montando por entonces el Centro Privado de Madres Solteras de Salamanca (Santa Marta de Tormes).

La situación del Centro, y la relación entre Las Cruzadas Evangélicas y Las Internas se fue deteriorando. Los tiempos que corrían no eran como los de La Dictadura, y Las Internas, buena parte de ellas, no estaban por la labor de seguir viviendo “Una Subdictadura” dentro del Centro. En Octubre de 1982, cuando el PSOE gana las elecciones, cuatro internas de Peñagrande mantienen una seria e importante conversación en el Módulo “La Residencia”: Isabel, Begoña, Aurora y Chavela –Isabel también-, después se sumaría Elena, más joven que las anteriores, se convertirían en las 5 rebeldes revolucionarias con causa. Planificaron la forma de sacar a la luz y hacer pública la situación que estaban viviendo Las Internas del Centro. Creyeron en El Cambio. El PSOE tenía que escuchar a esas cinco mujeres y cambiar la situación que estaban viviendo. Las Cruzadas Evangélicas, entendieron mal la situación, pues consideraban que ese grupo, precisamente, eran de las más privilegiadas. Trabajan en la calle, salían, tenían recursos, incluso algunas como Chavela Soler, salía a estudiar a una Academia del Barrio del Pilar. Nunca entendieron que precisamente por eso, por ser más adultas, tener más formación, recursos y más capacidad de análisis, y organización, tomaran la decisión de gestionar y provocar los cambios que ineludiblemente y por justicia, se tenían que producir.

“Yo tenía una Olivetti –Lettera 12, con la que preparaba unas Oposiciones de Justicia-. Decidimos redactar una denuncia anónima, sin firma, para no comprometer nuestra seguridad y la de nuestros hijos -sobre todas las cosas-, con el fin de enviarla a La Administración. Era un SOS. Una llamada de Auxilio a Las Administraciones Públicas, para hacerles saber cuál era la situación que estábamos viviendo.

“Somos un grupo de residentes de La Maternidad Ntra Sra de la Almudena, conocida como Peñagrande, queremos informarles de la situación que estamos viviendo más de 300 mujeres y 200 niños que vivimos en El Centro. Padecemos un trato carcelario, vejatorio y humillante. La atención sanitaria que tenemos, es más que deficiente. En muchos casos, supone poner en riesgo nuestra vida y de la nuestros hijos. Pasamos hambre. Sabemos, que en El Centro, se están adoptando niños de forma irregular, y según nuestras noticias, previo pago de cantidades muy altas de dinero -500 mil pesetas por niño-. No firmamos por miedo a las represalias”.

Dicha denuncia, bastante más larga y detallada de la expuesta arriba, se mandó por triplicado a La Sede del PSOE –Calle Ferraz, a nombre de su Secretario General-, al Ministerio de Justicia, a nombre de Fernando Ledesma, por entonces Ministro, y también a Enrique Miret Magdalena, recién nombrado Presidente del Tribunal de Menores. Seguidamente, y como parte del “Plan de Actuación”, “El Grupo”, de cinco internas, se dirigió al PSOE del Barrio del Pilar –Agrupación de Fuencarral, y se puso en contacto tanto con la dirigencia del Partido –Pablo Corbalán-, como con la de Las Juventudes –Juan y Eufrasio Bargueño-. Se afiliaron a Las JJSS, y en algunos casos –por la edad-, también al PSOE. Asistían a Las Asambleas y Reuniones donde se reivindicaron Los Derechos de Las Mujeres. – “Pusimos una mesa de recogida de firmas delante del Centro y en distintas zonas del Barrio, con el fin de que se conociera La Realidad que vivíamos Las Mujeres de Peñagrande. Acudíamos a las Asambleas del PSOE con nuestros hijos. Mi hija, con apenas un año, levantaba el puño cuando escuchaba la música de “La Internacional”. Y en La Sede del Partido, montamos una especie de Guardería para Madres, para poder asistir a Las Asambleas”.

Chavela apostilla “Creo que fuimos Las Pioneras del Auténtico Feminismo del PSOE –quitando claro está, a Las Preclaras Feministas Republicanas-“

Las Cruzadas Evangélicas no tardaron en saber lo que estaba ocurriendo, y para alejar a las chicas del “Grupo Rebelde”, no dudaban en decir "Están locas, y por su culpa os van a echar a todas del centro y os quedaréis en la calle con vuestros hijos". Para entonces, El Barrio empezaba a tomar conciencia de lo que sucedía en aquel Reformatorio disfrazado de Maternidad”.

Estamos ya en los primeros meses del año 1983. Las acciones que habían ido llevando a cabo “El Grupo”, comenzaban a tener efecto. El Tribunal de Menores, con Enrique Miret a la cabeza comenzó a moverse, y decidieron hacer una visita al Centro. No sé si más para tranquilizar las aguas turbulentas que corrían, pues la llamada de Socorro de Las Mujeres, había movido y revuelto algunas conciencias. Enrique Miret, iba a venir acompañado de TVE, para grabar un documental. De esos que quedan muy monos. Todo maravilloso. Las Cruzadas Evangélicas, que llevaban El Centro desde hacía más de dos décadas-, se preparaban para que todo les saliera redondo. Se buscaron a unas cuantas chicas de su confianza, de esas que se suelen denominar como “pelotas”. Esas personas capaces de decir o hacer cualquier cosa, siempre que les rinda algún beneficio personal, que las diferencie de “La Plebe”- “los más desgraciados”.

Como si de una feria se tratara, TVE llegó con Miret Magdalena (que ya había recibido la denuncia) y El PSOE, a su vez, había denunciado la realidad del centro. Toda una farsa perfecta. Las Cruzadas Evangélicas, ya habían decidido –a dedo-, quienes iban a Loar las maravillas del Centro, y no iban a permitir que se oyese, ningún voz u opinión disonante.

“Pero allí estábamos Las Mosqueteras. Decidimos sentarnos en lo alto de la valla de La Puerta Principal, para que cuando llegara TVE o Enrique Miret nos viesen y se sintieran forzados a hablar con nosotras. Éramos un número, allí, las cinco, con los pies colgando”.

Las Cruzadas increparon su actitud, aunque sin éxito: " Bajaremos de la valla si nos dejan hablar en televisión para decir la verdad, o nos recibe por El Presidente del Tribunal Tutelar de Menores, Miret Magdalena". El PSOE quería arreglar El “Asunto Peñagrande”, pero sin escándalo y sin prensa. El Documental de TVE a grabar estaba ya amañado. Parte del mismo puede ser visionado en "Los internados del miedo", magnífico documental de TV3 que cuenta la realidad con cuarenta años de retraso, cruzando imágenes de aquel Documental Farsante con testimonios de ex internas del mismo.

“Unos minutos después, mientras nuestras piernas seguían colgando de la valla principal del Centro, llegó Una Cruzada, para comunicarnos, que E. Miret, iba a recibirnos. Dimos un grito, y creo que saltamos la valla las cinco a la vez”.

E. Miret Magdalena nos recibió, y mantuvimos una profunda conversación con El, en una pequeña salita de la planta baja. Recuerdo que primero nos dijo, que habíamos revuelto mucho las cosas, y que eso le tenía las manos muy atadas, ya que lo estaban presionando mucho. En la conversación que fue privada, nosotras 5 con Enrique Miret, no hubo presente ninguna Cruzada, aunque intuimos que andaban con la oreja detrás de las puertas. Hablamos de todo. De las condiciones del Centro, del Trato que se daba a Las Internas, de Los Castigos, de La Represión, e incluso de “La Presunta Venta de Bebés” y de Las Adopciones Ilegales. Enrique Miret nos escuchó con mucha atención y respeto. No nos interrumpió ni dudó de nuestra palabra en ningún momento. En primer lugar porque fuimos muy serias y comedidas en todo momento, y porque cuando hablamos de temas muy delicados como “Las Adopciones y Ventas de Niños”, no afirmamos nada. Tan solo, que teníamos serias sospechas de lo que ocurría, y le dimos muchos argumentos para demostrárselo –habíamos hablado con padres adoptivos que nos habían confirmado el pago realizado, incluso la cantidad-, castigos y expulsión a chicas que no les dejaban los niños a ellas, etc.-.Casos como el de niñas embarazadas de once años que jugaban con muñecas, y que habían sido violadas por sus propios padres. Las Cruzadas obligaban a las menores a irse con su violador, nunca lo entendí. Volvieron a ser violadas y a quedarse embarazadas.

“Defendimos a las que no se podían defender”.

Como siempre ocurre en estas situaciones de “Conflicto”, en lo referente a Las Internas, hubo reacciones de todo tipo. Las que por comodidad miraron hacia otro lado, las que seguían el juego a Las Cruzadas a cambio de una mínima cuota de poder, y que después fueron las que más se beneficiaron de toda nuestra lucha, y la mayoría oprimida, que nos buscaba en cada rincón del Centro, a escondidas, para contarnos que había ocurrido a lo largo del día, que se decía y comentaba en cada momento.

Chavela, me cuenta que fue agredida personalmente, por un grupo de tres chicas, de lo peor que había en El Centro, que parecían enviadas por las propias Cruzadas. Ella las demandó, y tuvo Un Juicio Verbal de Faltas en El Juzgado de Paz del Barrio, en cuyo Juicio, no pidió nada para ella, solo que constara, que no iba a dejarse amedrentar ni amenazar por nadie por decir lo que pensaba, y era la verdad. El propio Juez, se quedó a cuadros.

“Las Cruzadas Evangélicas, habían tenido durante muchos años un poder omnímodo sobre Las Internas del Centro, pero El Tiempo, y La Situación Política del País, jugaba a nuestro favor”.

Pero las cosas no ocurren por generación espontánea. Fue Un Grupo de 5 Mujeres -Chavela y "La Banda", quienes sacaron a las Cruzadas Evangélicas de La Maternidad Ntra Sra de La Almudena. Cinco Internas que se pusieron el mundo por montera y acabaron con aquella “Prisión para Madres Solteras” en que se había convertido “El Centro” de Peñagrande para siempre. Esas cinco mujeres, han permanecido en silencio durante más de treinta y cinco años, como tantas heroínas anónimas de este país que condena y olvida con excesiva facilidad.

Yo saqué a la luz los hechos en 2012, ignorando por completo la existencia de estas revolucionarias que me han robado el corazón. Me reuní con Chavela hace ya algunos meses y pasamos casi ocho horas juntas. Ella hablaba y yo tomaba notas. –“El Secretario General de las Juventudes Socialistas del Barrio era entonces Eufrasio Bargueño Gómez. He comprobado los cargos actuales y casi todos son los mismos. Yo fui responsable de Política Municipal en las Juventudes Socialistas de Fuencarral. Lo hice por convicción política y por los Derechos de Las mujeres”. "Si Uds. están pagando 50 mil ptas. por niño, cualquier madre, con la mitad de ese dinero, se puede hacer cargo de su hijo", eso le dije a Miret Magdalena, que hizo muchas cosas de las indicadas por nosotras. Algunas de Las Internas tuvieron pisos amueblados en Torrejón de Ardoz, guardería gratis y una pensión por ser madre soltera, que abonaba la Comunidad de Madrid.

El PSOE, como partido en sí, no hizo nada, aunque institucionalmente hablando lo hicieron todo, puesto que tanto la Comunidad de Madrid como todos los organismos públicos de entonces, los manejaba el PSOE.

Chavela abrió profundas huellas y se llevó todas las hostias. Pero hoy se lleva la gloria de las heroínas, puesto que ella, junto con las otras mosqueteras, consiguieron cerrar el centro de Peña Grande.