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El disparate imperialista
Opinión - 07 de octubre de 2017
Escrito por Pere Borràs
 

Se arma la de Dios por querer votar, pero por una muchedumbre cantando el "Cara al Sol" y desmontando pancartas en las que solamente pone "Más democracia" no pasa nada. A lo mejor resulta que el problema de España no es Catalunya.

Un país que para mantener su unidad debe recurrir a la violencia contra ciudadanos inocentes porque quieren votar, no es una democracia. Si ni a hostias logra doblegarlos, entonces tampoco es una dictadura. Es que no es ni un país. Y si no es un país, no puede ser un reino, y sin reino no hay rey. El día 3 de octubre no habló más que un pelele que lo es por haber salido de la vagina de su madre, una tal Sofía. ¿De España? Ni eso. De Grecia. Todo lo que veis no es más que una gran escenificación. Lo que hay es una Catalunya que ya existe por sí misma y a la que solo le quedan un par de trámites burocráticos para que esa naturaleza se formalice. Y luego, cruzado el Ebro (un poco más allá, más o menos) un conglomerado de regiones a duras penas sujetas por un pegamento viejo de esos que a la que lo tocas se desmenuza, sin futuro, condenado a desmoronarse más pronto que tarde.

Cuando se confunde democracia con constitución pasan cosas tan insólitas como que se llame al artículo 155 de la misma, copia exacta del artículo 39 de la Ley Orgánica de Franco, en nombre de la democracia. Qué cosas...

Entonces es cuando se invoca a la "ley" para justificar lo injustificable. La violencia contra inocentes, lo es. Claramente, no queda bien expresarse en favor de la violencia (a pesar de lo cual más de uno, demasiados, de hecho, lo han hecho) por lo que se echa mano del "pero". Parece que con un "pero" la cosa pueda pasar. Lo vemos siempre que se intenta tener razón sin tenerla. Ejemplos, los hay a patadas:

  • Estoy en contra de la violación PERO se visten como putas.
  • Estoy en contra del abuso infantil PERO algunos monaguillos van provocando.
  • Amo a los animales PERO están para eso.
  • Respeto a los homosexuales PERO es antinatural.
  • Estoy en contra de la violencia en Catalunya PERO...

¿Pero qué? ¿Pero es ilegal? Pues una ley que permite (y está por verlo) agredir a personas inofensivas ya debería haberse barrido hace mucho tiempo. No estamos en la Edad media aunque algunas veces, en algunos aspectos, lo parezca.

A ver si los que lo esgrimen entienden que cada vez que se llenan la boca con la palabra "ilegal" para justificar según qué, solamente se están cubriendo de excrementos. ¿Alguien puede justificar algo así (siguiente video) en nombre de la ley? ¿Tan peligrosos eran este hombre y su hija (y son solamente un ejemplo)? No. Nadie puede. Aunque hay quien lo intenta.




Llegados aquí, grosso modo, se pueden identificar tres posturas. A saber:
  • Unionistas
  • Independentistas
  • Equidistantes

De los últimos tan solo puedo decir lo que ya se ha dicho mil veces en mil otros asuntos, citando a Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz en 1984 (cuando aún se lo daban de vez en cuando a quien más o menos lo merecía): "Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor".

De los unionistas solamente se puede decir una cosa en común: Prefieren una España unida. Eso es respetable. Pero más allá de esto, se observa una clara bifurcación en fondo y forma. Están los que quieren convencer, argumentar o medir, aquellos que no tienen miedo a preguntar a la sociedad qué es lo que prefiere, y por otro lado están los que buscan imponer su punto de vista. Muy lamentablemente, el gobierno del estado español entra en este último grupo. Y ahí empieza el "merder". Porque si quien está dispuesto a imponer su criterio por la fuerza tiene la fuerza, suceden cosas como las del domingo 1 de Octubre, de nefasta memoria y que pasará a la historia como ejemplo de vergüenza, como ya ha adelantado la mayor parte de la prensa internacional.

Finalmente, los "protas". Los independentistas. Su violencia no ha ido más allá de "saltarse una ley" después de mil intentos de hacer las cosas "debidamente" sin que se lo permitieran. Dejando de lado algún individuo extremista y violento (si lo hubiere), la tónica general en este grupo se ha focalizado más en la organización y la ausencia de violencia sin matices.

Y aquí vemos que esta revolución es singular por lo ejemplar. Porque esto de España y Catalunya es un poco como el coyote y el correcaminos (la providencia quiso que las mal llamadas "fuerzas del orden" llegaran a Barcelona en un barco de los Looney Tunes). Ha sido la revolución del trolleo simpático. "¿Dónde están las papeletas?. ¿Las papeletas dónde están?". ¿Y las urnas? Aiaiai, que no encontráis las urnas. Tras desmontar una y otra vez lo que un gobierno con un comportamiento más dictatorial que democrático aseguraba (no hay papeletas, no tienen urnas, no tienen censo, no se va a votar...), ha logrado imponer, y esto es importante, su perspectiva sin recurrir en ningún caso a la violencia ni a la intimidación. Focalizando la atención en ubicaciones para votar sabiendo que llegado el momento iba a activar un censo universal, haciendo que el "coyote" se despistara buscando fantasmas, haciéndole incluso llegar al punto de intervenir las oficinas de Google para cerrar una aplicación de "dónde votar", la revolución del trolleo contrasta enormemente con las formas de la imposición por la fuerza. Es ejemplar, y debe recordarse para, en el futuro, ver cómo se hacen las cosas.

Estamos a pocos días, si no horas, de presenciar la aparición de un nuevo estado, cuyo nacimiento fijará el triunfo del ingenio sobre el de la imposición. O eso espero.

Para finalizar, valga decir que (es obvio), el autor de estas líneas es independentista, pero la directora no lo es (y sin su autorización, esto no se publica). Pero ambos tenemos algo en común, que es lo que ha permitido la publicación de esto: Independientemente de nuestras distintas ideas sobre este asunto en concreto, la razón y la cordura, así como la libertad de expresión, deben estar por encima de la barbarie y la imposición. Y de eso va, en realidad, más que de independentismo, este artículo.

Y aunque sea por separado: Vivan España y Catalunya.