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¡Arrepentíos!
Editorial - 15 de agosto de 2011
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

Rouco Varela acaba de organizar una considerable y se está poniendo morao, que para algo es cardenal. También le ponen a parir, por cierto.

En un comunicado de la Archidiócesis, se informa de que el susodicho ha dado licencia a todos los sacerdotes acreditados de las JMJ, para poder confesar y perdonar a las mujeres y médicos que hayan particiado en un aborto.

Es decir, quítenme allá esa pena, que si en su momento interrumpí un embarazo, en la fiesta esta multitudinaria por excelencia y aprovechando la visita del santo padre, me lo perdonan sin más debido al acontecimiento, que viva la fiesta, el billete de metro rebajado, los bocatas que se van a repartir y el perdón de estos pecados.

Ignoro si habrá conciertos, pero al parecer, cualquiera con buena presencia puede tener vela en semejantes entierros. No sé si María Ostiz está ya por la labor, o los chiquillos esos opusianos de Amo a Laura pero esperaré hasta el matrimonio. Pero el kumbayá, fijo que suena, a golpe de bongo y guitarra como las de los trenes fraquistas.

La decisión forma parte de los beneficios que se pueden obtener durante la peregrinación, con el fin de que los creyentes adquieran “los frutos de la Gracia Divina que le abra las puertas hacia una vida nueva”.

Como soy muy inocente, me inclino a pensar que toda esta movida sí nos traerá beneficios económicos. El vil metal se gastará en manos de todos estos jóvenes de clase media-alta, chicos nada sencillos por cierto, que seguramente ya han generado su propio merchandising, como el papel higiénigo Renova –sin ir más lejos- que ha creado una especial oferta bicolor para poder jalear el evento como corresponde: A lo grande. Desde el ejercicio de la libertad, valga casi todo lo posible, en nombre del hombre o del dios que se considere. Del 16 al 21 de Agosto vamos a contemplar visiones, visionarios, algún que otro milagrillo, enfrentamientos, revueltas y acampadas pero de nivel, no como las guarras de esos indignados ateos y perroflautas. También se repartirán hostias, pero de otra manera. Fonéticamente es lo mismo, aunque la cosa cambie. Macutos, camisas azul taxista, pantalones de pinza, mochilitas correctas, rayas al lado –no piensen mal- sin tatuajes ni pearcings.

Las arrrepentidas cuentan con su gran ocasión desde cualquier parte del mundo. Vamos, que no lo hacen on line porque sería muy fuerte. Y digo desde cualquier lugar porque las que decidan ponerse en oración durante las jornadas y “eleven oraciones al Señor con el corazón contrito”, esas, tendrán indulgencia parcial, es decir, un perdón pero a medias, porque como lo presencial no hay nada.