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En la quinta edición de Las desterradas hijas de Eva
Cultura - 23 de febrero de 2017
Escrito por Pere Borràs
 

"Las desterradas hijas de Eva" es un libro hecho causa, o -mejor dicho- una causa hecha libro. Su autora, Consuelo García del Cid Guerra, no podía imaginar, en 2012, cuando se publicó la primera, que la obra tendría semejante repercusión. Ahora, en manos de Anantes editorial, que lanza una quinta edición revisada, queda constancia de que es un libro vivo que no morirá nunca.

El Patronato de Protección a la Mujer, sus reformatorios, la caza de menores, con explotación laboral incluida bajo un sistema penitenciario oculto que se mantuvo en democracia hasta 1985.

Esta quinta edición revisada añade testimonios y un prólogo en el que la autora dedica muy hermosas palabras a su "eterno agente literario", Mamen de Zulueta, y a su amiga Lola Escudero Martinsanz, fallecida en 2014.

"Yo no estaría aquí sin Mamen de Zulueta. Laura Boyer Arnedo me condujo hasta ella, que apostó por mí sin conocerme de nada. No tengo más que agradecimiento y un cariño extraordinario hacia quien ha sido y es mucho más que un agente literario. Mi mentora, mi referencia, mi comadre. Y tampoco estaría aquí sin Lola, mi amiga del alma durante casi cuatro décadas. Ella me dijo que volviera. Yo dejé de escribir. Abandoné la literatura diez años, y ella me insistió hasta la saciedad. Dijo que no me lo perdonaría nunca. Le hice caso. Lola debería estar aquí, viviendo esto. Su marcha fue una gran puñalada en el bajo vientre. No te terminado de llorarla. La echo muchísimo de menos. Es una de las personas más valiosas que he conocido. Su muerte me pilló en Austria. La viví en silencio, como pude. El año anterior escribí su nombre en la nieve de Hintersee, en el llamado 'bosque mágico'. Esa foto aparece en el libro. Es su principio y presencia".

Consuelo regresó a España en 2015. Se dedica por completo a la literatura y conferencia por toda España. Continúa sembrando esa memoria reciente de la que nadie había hablado nunca. Actualmente se encuentra inmersa en lo que llama "el nuevo robo de niños legalizado en manos de los servicios sociales".

"Es una extensión del robo de bebés franquista. Simplemente lo han legalizado. Judith Martínez Vila, presidenta de la Plataforma SIMICAT, me enseñó el camino. Supe que no había terminado mi trabajo, y en ello estoy y seguiré hasta el final".