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Ruega por nosotras
Cultura - 08 de noviembre de 2015
Escrito por Pere Borràs
 

"Ruega por nosotras" es el último ensayo político de Consuelo García del Cid Guerra. Una obra osada que desvela lo que fue la "Gestapo española", hasta 1985, en democracia.

 


 

Autora de "Las desterradas hijas de Eva" (cuatro ediciones y se avecina la quinta) donde hablaba del Patronato de Protección a la Mujer, Consuelo García del Cid entra en profundidad -tras un intenso trabajo de investigación por cuenta propia- en lo que fue dicha institución, que encerraba menores de edad en reformatorios encubiertos como conventos de monjas. En ellos, desde la explotación laboral, privación de libertad, lavado de cerebro y robo de bebés.

-¿ Por qué ese título "Ruega por nosotras"?
-Por el rosario. Se dice siempre "ruega por nosotros", en masculino. Nadie rogó por nosotras.

-¿ Cual era exactamente la función y el cometido del Patronato de Protección a la Mujer?
-Encerrar menores de 16 a 25 años en reformatorios que insistían en llamar " colegios, asilos, hogares". Cualquier muchacha mínimamente rebelde, con pensamientos e ideas propias, contrarias al régimen o a lo establecido, así como chicas abandonadas, víctimas de familias desestructuradas, violadas, maltratadas o embarazadas, podían ser detenidas por las celadoras del Patronato, que hacían guardias callejeras a la caza de menores.

-¿Qué destino tenían las menores embarazadas?
-Centros llamados "maternidades" que dependían del Patronato, como Peña Grande, donde eran explotadas laboralmente hasta el mismo día del parto, además de ser presionadas desde el momento de su ingreso para dar a su hijo en adopción. Por otra parte, a las más desamparadas, les robaban el niño, sin más. O decían que había nacido muerto, o simplemente el bebé desaparecía.

-¿Qué relación existía entre el Doctor Eduardo Vela y el Patronato?
-Era profesor de Auxiliar de Clínica en varios reformatorios, y las alumnas hacían las prácticas en su clínica de San Ramón. Vela daba cursos para el PPO, Promoción Popular Obrera, cursos que se impartían en centros volantes, siempre cárceles o correccionales. Estos cursos fueron los primeros de formación profesional que existieron en España.

-¿ Por qué motivo se podía encerrar a una menor?
-Por cualquier motivo. Por rebelde, por ir contra los rigores familiares, estar abandonada, encontrarse en la calle durante horario colegial, fumar, darse un beso con el novio...

-Pero esto suena a puro fascismo...
-Porque lo era. Y casi nadie ha querido hablar del Patronato. Ahora, desde la publicación de Las desterradas Hijas de Eva en 2102, parece que el tema interesa mínimamente. Pero nadie se atrevía a tocarlo.

-¿Cómo es posible que continuara funcionando hasta 1985, en democracia?
-Porque se nos olvidó. No deja de resultar chocante que en plena transición continuaran encerrando menores por motivos que no se sostenían ni con cemento armado.

Miles de mujeres pasaron por la institución. Internet y sus redes sociales han sido fundamentales para su reencuentro. Ellas, desde 2011, luchan para que la verdad salga a la luz. "Ruega por nosotras" es una obra definitiva que revela lo sucedido.