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Refugiados sirios
Actualidad - 05 de septiembre de 2015
Escrito por Consuelo G. del Cid Guerra
 

La mano en el corazón que nos echamos -ahora- sobre la cabeza, como si pensáramos de otra forma. 1995 - 2015- Ambas imágenes dieron la vuelta al mundo. Del hambre al refugio. Niños. Negro y blanco, cual tablero de ajedrez donde se mueve pieza.

Hoy se lanzaban gases lacrimógenos contra los refugiados que intentaban subir a un Ferry en Lesbos. El consejo de ministros deriva al Consejo de Estado. La odisea de los refugiados en tierra de nadie. La ONU aprieta a la Unión Europea exigiendo acoger a 200.000 refugiados sirios. Los ministros de Exteriores de la UE abordan la crisis de los refugiados en un encuentro informal en Luxemburgo. Doce muertos en el Egeo al naufragar dos barcos de refugiados. Dos mil sirios muertos en el Mediterráneo. Un niño implora que se pare la guerra. Y el otro, de tres años, ha muerto a la orilla del mar. En España, Ada Colau y Manuela Carmena, se reúnen para dar respuestas a los refugiados, que se apiñan frente a los trenes, intentando subir. Vagones repletos de seres humanos que entran por las ventanas, subidos a hombros de otros, mientras una familia llora sobre la vía del tren.

De los dos niños muertos quedan estas fotografías para la gloria. Doaa, una refugiada, sobrevivió al naufragio. Iba con su prometido y dos bebés. Cuando la barca se hundía, fue lanzada a las aguas del Mediterráneo. Consiguió sobrevivir con sus dos niños, pero su novio, murió. Dos mil quinientos euros cuesta el trayecto comprado a las mafias. "Que los peces se coman vuestra carne", esas fueron las palabras de los traficantes.

Que nadie se pregunte por qué Dios permite esto. Son asuntos del hombre.